“Id a todo el mundo y proclamad la
Buena Nueva a toda la creación” (Mc 16, 15). Este es el mandato que hace
Nuestro Señor a los discípulos antes de partir al lado del Padre celestial, y
es una misión encomendada también hoy a nosotros que vivimos en un mundo cada
día mas avanzado y mas cargado de afanes. La realidad actual ha hecho que por
diversas circunstancias el hombre vea la necesidad de hacerse parte del
referente de la sociedad actual: El Planeta Digital.
El mundo de la tecnología es cada
vez más complejo y más extenso, y por eso la Evangelización, obra que se ha
dado desde los inicios de la Iglesia, debe estar en la capacidad de responder a
las nuevas propuestas y a los retos de llevar el mensaje de Jesucristo en todas
sus dimensiones al hombre de hoy, llegando a sus espacios mas comunes y mas
personales.
Es por eso que en este ensayo
iniciaba con las palabras del Evangelio, lo cual nos introduce a una idea de
como ha de ser la apuesta por llevar el anuncio del Reino de Dios al mundo y
ocupar cada uno de los espacios en los que el hombre circula a diario y hacen
parte de su existencia. Veamos como en algunos campos de acción ha de
presentarse la Evangelización y qué es lo que se propone para ayudar a fomentar
la fe por medio de nuevas expectativas del mundo tecnológico.
Internet
El uso del internet ha hecho que el mundo pierda la noción de tiempo y espacio, hecho que se ha visto reflejado en dejarnos codificar por la red; esta codificación ha llegado gracias a la necesidad de traspasar las fronteras para expresar lo que hay en nosotros. Este medio ha sido muy eficaz para encontrar información de lo que necesitamos encontrar, de buscar personas que se han alejado de nosotros; pero hay una realidad implícita: “La inteligencia virtual, junto con la inteligencia emocional, va necesitando de una inteligencia espiritual”, porque esta es un punto intermedio que nos ayuda a salir de esta red cibernética que nos absorbe y nos difumina la realidad existencial, haciéndonos perder la estabilidad y conocimiento de nuestra realidad temporal. “Entre mas inteligente es nuestro ordenador, en definitiva, mas tontos seremos”.
El uso del internet ha hecho que el mundo pierda la noción de tiempo y espacio, hecho que se ha visto reflejado en dejarnos codificar por la red; esta codificación ha llegado gracias a la necesidad de traspasar las fronteras para expresar lo que hay en nosotros. Este medio ha sido muy eficaz para encontrar información de lo que necesitamos encontrar, de buscar personas que se han alejado de nosotros; pero hay una realidad implícita: “La inteligencia virtual, junto con la inteligencia emocional, va necesitando de una inteligencia espiritual”, porque esta es un punto intermedio que nos ayuda a salir de esta red cibernética que nos absorbe y nos difumina la realidad existencial, haciéndonos perder la estabilidad y conocimiento de nuestra realidad temporal. “Entre mas inteligente es nuestro ordenador, en definitiva, mas tontos seremos”.
Las Redes Sociales
La Iglesia, cuyo mensaje siempre estuve presto a encarnarse en los
nuevos espacios y culturas, tiene hoy un reto importante ante el planeta, el
nuevo continente digital; Ignorarlo es de necios, comprenderlo de inteligentes
y situarse en él con sus fortalezas y debilidades es tarea urgente.
Es primordial que la Iglesia tenga
especial atención con estos espacios, debido a que cada día son mas los
feligreses de las redes virtuales que los feligreses de nuestros templos; hoy
no es un lujo que la Misión Evangelizadora esté en las redes sociales, al
contrario, es una necesidad, es una exigencia pastoralista desde la misión Ad Gentes…
Pero esto es posible solamente con
un uso adecuado de los medios, con un celoso y cuidadoso trato de las
herramientas, puesto que las personas por medio de las redes sociales expresan
sus opiniones sobre lo que se refiere al bien de la Iglesia, y ese es
precisamente el campo de acción, es el lugar adecuado para dar a conocer las
posiciones en diversos temas y la manera como la Iglesia está estructurada
respecto a la realidad actual.
Lastimosamente los impulsos
evangelizadores de la Iglesia no han sido los más fructíferos a la hora de
hablar de redes sociales; aunque han sino muchas las iniciativas por llevar la
catequesis e información y las diversas funciones pastorales, la realidad
económica ha marcado la pauta y no se ha tenido una sólida financiación y
formación con respecto al uso de los medios y redes sociales para la
Evangelización.
Sin embargo hay una gran ventaja a
la hora de comunicar la Buena Nueva a través de los medios de comunicación y
redes sociales, y es que el lenguaje que se utiliza es fuerte, desmedido, frío,
y nosotros como Iglesia podemos aportar un lenguaje nuevo, que se desprenda de
todo prejuicio y que lleve serenidad, caridad, amor, entre otros. La apuesta
por este lenguaje nuevo ha de tener mucha prioridad debido a que cada día se
crean nuevas expresiones dentro del mundo virtual, y al llegar con este
lenguaje nuevo crece la efectividad y la certidumbre de que realmente la
Evangelización es auténtica y llegará a aquellos agentes hacia los cuales
debemos llegar.
Aplicaciones móviles
Son
una serie de herramientas esenciales, y toda persona toma con propiedad cada
una de las aplicaciones dependiendo las circunstancias en que se encuentre. Así
mismo sucede con las aplicaciones de tipo pastoral. Hemos dicho con
anterioridad que el hombre está inmerso en un mundo que cada día le ofrece mas
posibilidades y le da mas apertura al mundo de la tecnología; es bueno
aprovechar este tipo de espacios para ofrecerle una gama de aplicaciones en las
que también tenga a su alcance información de tipo pastoral, catequética, y que
pueda estar al tanto de la vida Eclesial, y este escenario sería muy adecuado
para acercar cada día al hombre a su dimensión espiritual, pues el hombre a
diario se deja consumir por las redes sociales y sus aplicaciones; entonces
lleguemos nosotros al alcance de su mano, para que así también se sienta
participe de la misión evangelizadora, y le llevemos el anuncio de la Buena
Nueva como desde siempre ha sido el mandato de Nuestro Señor
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