Cada vez que se habla del
término digital, muchas imágenes se vienen a la mente, celulares,
computadores, o cualquier cantidad de
dispositivos móviles, que como bien se sabe son útiles para nuestra vida, y a
veces se convierten para muchos en elementos fundamentales de su existencia. Es
por esto que es tan importante conocer cada día más, la cultura digital que nos
invade, como la podemos utilizar y de qué manera, en el caso concreto de
quienes queremos evangelizar, nos puede servir como herramienta fundamental
para la construcción del reino de Dios, es por ello que a partir del libro
“Evangelizar en el planeta digital” se suscita esta reflexión. A lo largo de la
historia el hombre, ha ido evolucionando y ha ido creando diversas herramientas
que pone al servicio de su existencia, una de ellas la internet , y todo lo que
esta red proporciona, no siendo solo esta, sino también todos los diferentes
artefactos electrónicos por medio de los
cuales funciona, en todas estas creaciones el papel fundamental lo tiene el
hombre, pues a la vez que es creador se sirve de lo que crea, por ello quisiera
hacer un paralelo entre la reflexión que me suscita la lectura de “Evangelizar
en el planeta digital” y un tema tan
relevante en la existencia misma del hombre como lo es su historicidad.
Lo primero es recordar que
la historicidad es: el modo específico de
existir del hombre. Indica que cada ser humano realiza su propia existencia a
partir de un nivel cultural alcanzado ya por otras generaciones, en tensión
esencial hacia un futuro que está lleno de nuevas posibilidades; posibilidades
que se presentan de ese modo al hombre porque es inteligente y libre. A la vez
encontramos en el libro que la internet es un nuevo mundo un que llena de
posibilidades al hombre y que por medio de su libertad, elemento fundamental de
su historicidad decide, como utilizarlas, y aquí puede estar el argumento
perfecto para la gran polémica generada por esta red de la internet , que si es
buena o mala, esto solo lo decide el hombre que ante este nuevo mundo lleno de posibilidades en música,
trabajo , mercadeo y demás funciones que esta red posee, puede actuar para que
estas estén a su servicio o simplemente puede quedar enredado en ellas, y caer como víctima de su
propio invento, o como mejor lo menciona el libro haciendo alusión al
descubrimiento de América en paralelo al descubrimiento de esta red, Íbamos
seguros de descubrir el nuevo mundo, y
al final como el cazador cazado encontramos un mundo nuevo que cambió el rumbo
de nuestras vidas.
Si hablamos de cambio e
internet , sí que nos damos cuenta como esta red ha cambiado nuestra vida, que
como lo menciona el libro se ha convertido en un nuevo mundo que nos envuelve
en el cual encontramos todo a la mano, como la cantidad de ventajas que nos
ofrece un ordenador , desde el encontrar consultas , amigos por medio de las
redes sociales, buscar trabajos, pedir citas médicas , hacer transacciones
bancarias ,ubicarnos en las vías que transitamos, e incluso encontrar la
persona indicada con la cual iniciar una relación sentimental y formar una
familia, pero tristemente también ha cambiado nuestra vida haciéndonos caer en
la superficialidad y la monotonía de estar
horas al frente de una pantalla, dejando de lado la posibilidad de
compartir con nuestros amigos “reales” ,no
los que se esconden tras un chat o una imagen del Facebook o twiter, en fin son
muchos los cambios que nos ha traído la internet, es por estas razones como lo
expone el libro , que nosotros interesados por llevar el mensaje evangélico de
Cristo, debemos echar las redes para navegar en la gran red, para buscar que Jesús
sea conocido por todos los hombres inmersos en este nuevo mundo, principalmente
por medio del dialogo que como dice Claudio Celli “debe ser un servicio
dedicado a las personas en la red”, una diaconía de la cultura digital, en la
que estamos llamado a ser testigos creíbles y esforzarnos por hablar el
lenguaje de la gente, inmersos en la interactividad que conlleva estar metido
en la red, y para hacerlo debemos saber quiénes somos , volver a nuestra
identidad de cristianos y con creatividad llevar el Evangelio que no es un artículo
más, o una aplicación de android , sino una Persona Jesucristo, hay que aportar
como evangelizadores el silencio que permita discernimiento en una red que está
invadida de palabras que ahogan y no permiten que se escuche bien la palabra
verdadera, haciendo de la internet un espacio para el dialogo y la paz y no un
campo de batalla lleno de comentarios imágenes , videos y canciones
destructivas, que hace el hombre por el
mal uso de su libertad de expresión , y que lo llevan a un aislamiento severo;
es por ello que hay que crear lazos que rompan la brecha digital, que proporcionen
un lenguaje de amor una comunión espiritual entre hermanos, así debe ser
nuestra presencia virtual, que nos una como lo hacemos con las transmisiones de
la liturgia y la oración de la Iglesia, en la que nos servimos de esta cultura
digital, sin caer en el peligro de sustituir la experiencia de Iglesia por una
realidad virtual. Las redes sociales (Facebook, twiter, instagram,
etc.) por ejemplo son un espacio productivo para sentirnos orgullosos de
nuestra fe, para mostrarla para hacer apasionar a la gente, por Jesús, por su
mensaje, por su vida, por todo lo que Él nos brinda, pues como dice el autor
del libro “La Fe no se comparte en Facebook, pero allí la podemos expresar”
Para concluir, quisiera
decir que la libertad es fundamental en
la historicidad del hombre, es la que permite que este cambie el rumbo de su
vida optando por las posibilidades que se presentan en su existencia, haciendo
decrecer o progresar la humanidad, es por ello necesario sumergirnos en la
cultura digital, y hacer que el hombre libremente se llene de la presencia de
Cristo, que es quien hace todas las cosas nuevas.

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