viernes, 10 de octubre de 2014

“Hacia un historicismo digital”

Cada vez que se habla del término digital, muchas imágenes se vienen a la mente, celulares, computadores,  o cualquier cantidad de dispositivos móviles, que como bien se sabe son útiles para nuestra vida, y a veces se convierten para muchos en elementos fundamentales de su existencia. Es por esto que es tan importante conocer cada día más, la cultura digital que nos invade, como la podemos utilizar y de qué manera, en el caso concreto de quienes queremos evangelizar, nos puede servir como herramienta fundamental para la construcción del reino de Dios, es por ello que a partir del libro “Evangelizar en el planeta digital” se suscita esta reflexión. A lo largo de la historia el hombre, ha ido evolucionando y ha ido creando diversas herramientas que pone al servicio de su existencia, una de ellas la internet , y todo lo que esta red proporciona, no siendo solo esta, sino también todos los diferentes artefactos electrónicos  por medio de los cuales funciona, en todas estas creaciones el papel fundamental lo tiene el hombre, pues a la vez que es creador se sirve de lo que crea, por ello quisiera hacer un paralelo entre la reflexión que me suscita la lectura de “Evangelizar en el planeta digital”  y un tema tan relevante en la existencia misma del hombre como lo es su historicidad.
Lo primero es recordar que la historicidad  es: el modo específico de existir del hombre. Indica que cada ser humano realiza su propia existencia a partir de un nivel cultural alcanzado ya por otras generaciones, en tensión esencial hacia un futuro que está lleno de nuevas posibilidades; posibilidades que se presentan de ese modo al hombre porque es inteligente y libre. A la vez encontramos en el libro que la internet es un nuevo mundo un que llena de posibilidades al hombre y que por medio de su libertad, elemento fundamental de su historicidad decide, como utilizarlas, y aquí puede estar el argumento perfecto para la gran polémica generada por esta red de la internet , que si es buena o mala, esto solo lo decide el hombre que ante este  nuevo mundo lleno de posibilidades en música, trabajo , mercadeo y demás funciones que esta red posee, puede actuar para que estas estén a su servicio o simplemente puede quedar  enredado en ellas, y caer como víctima de su propio invento, o como mejor lo menciona el libro haciendo alusión al descubrimiento de América en paralelo al descubrimiento de esta red, Íbamos seguros de descubrir  el nuevo mundo, y al final como el cazador cazado encontramos un mundo nuevo que cambió el rumbo de nuestras vidas.
Si hablamos de cambio e internet , sí que nos damos cuenta como esta red ha cambiado nuestra vida, que como lo menciona el libro se ha convertido en un nuevo mundo que nos envuelve en el cual encontramos todo a la mano, como la cantidad de ventajas que nos ofrece un ordenador , desde el encontrar consultas , amigos por medio de las redes sociales, buscar trabajos, pedir citas médicas , hacer transacciones bancarias ,ubicarnos en las vías que transitamos, e incluso encontrar la persona indicada con la cual iniciar una relación sentimental y formar una familia, pero tristemente también ha cambiado nuestra vida haciéndonos caer en la superficialidad y la monotonía de estar  horas al frente de una pantalla, dejando de lado la posibilidad de compartir con nuestros  amigos “reales” ,no los que se esconden tras un chat o una imagen del Facebook o twiter, en fin son muchos los cambios que nos ha traído la internet, es por estas razones como lo expone el libro , que nosotros interesados por llevar el mensaje evangélico de Cristo, debemos echar las redes para navegar en la gran red, para buscar que Jesús sea conocido por todos los hombres inmersos en este nuevo mundo, principalmente por medio del dialogo que como dice Claudio Celli “debe ser un servicio dedicado a las personas en la red”, una diaconía de la cultura digital, en la que estamos llamado a ser testigos creíbles y esforzarnos por hablar el lenguaje de la gente, inmersos en la interactividad que conlleva estar metido en la red, y para hacerlo debemos saber quiénes somos , volver a nuestra identidad de cristianos y con creatividad llevar el Evangelio que no es un artículo más, o una aplicación de android , sino una Persona Jesucristo, hay que aportar como evangelizadores el silencio que permita discernimiento en una red que está invadida de palabras que ahogan y no permiten que se escuche bien la palabra verdadera, haciendo de la internet un espacio para el dialogo y la paz y no un campo de batalla lleno de comentarios imágenes , videos y canciones destructivas, que hace el hombre por  el mal uso de su libertad de expresión , y que lo llevan a un aislamiento severo; es por ello que hay que crear lazos que rompan la brecha digital, que proporcionen un lenguaje de amor una comunión espiritual entre hermanos, así debe ser nuestra presencia virtual, que nos una como lo hacemos con las transmisiones de la liturgia y la oración de la Iglesia, en la que nos servimos de esta cultura digital, sin caer en el peligro de sustituir la experiencia de Iglesia por una realidad virtual. Las redes sociales (Facebook, twiter,  instagram,  etc.) por ejemplo son un espacio productivo para sentirnos orgullosos de nuestra fe, para mostrarla para hacer apasionar a la gente, por Jesús, por su mensaje, por su vida, por todo lo que Él nos brinda, pues como dice el autor del libro “La Fe no se comparte en Facebook, pero allí la podemos expresar”
Para concluir, quisiera decir que la libertad es  fundamental en la historicidad del hombre, es la que permite que este cambie el rumbo de su vida optando por las posibilidades que se presentan en su existencia, haciendo decrecer o progresar la humanidad, es por ello necesario sumergirnos en la cultura digital, y hacer que el hombre libremente se llene de la presencia de Cristo, que es quien hace todas las cosas nuevas.                                         

                                             

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